¿Qué es para vosotros la artesanía?

Hoy en día, esta es una pregunta que parece simple, pero esconde muchos conceptos, muchos matices.

Para mí, la artesanía es mi forma de expresión, de plasmar mis sentimientos y emociones en todo lo que crean mis manos, porque ahí está el secreto, en ser capaz de transmitir amor con las manos.

Son productos hechos completamente a mano, con mimo y delicadeza. Objetos que siempre guardan un trocito de la persona que los creó. Sin mecanizados ni procesos industriales de por medio.

La definición de artesanía nos dice:

1.1. Arte y técnica de fabricar o elaborar objetos o productos a mano, con aparatos sencillos y de manera tradicional.

2.2. Objeto o producto que se fabrica o elabora según este arte o técnica.

En los procesos artesanales los productos son elaborados uno por uno de principio a fin. Sus cantidades son pequeñas y limitadas. Nunca son exactamente iguales. Pueden estar elaborados por una o varias personas y no son capaces de abarcar un territorio muy extenso. Es una producción laboriosa, utiliza mayor tiempo y esfuerzo.

Los procesos industriales dan lugar a la fabricación de productos en serie, todos son iguales, de iguales características. No requieren de mucho trabajo manual, pero muchas veces sí de habilidad y creatividad. Es una producción menos laboriosa y mucho más rápida. Se emplean máquinas adecuadas y complejas.

Partiendo de estos tres datos podemos resumir:

1. La artesanía es la elaboración de objetos y los propios objetos hechos a mano.

2. Los procesos artesanales son lentos, limitados, laboriosos y ejecutados manualmente.

3. Los procesos industriales utilizan máquinas complejas que elaboran una parte importante del proceso de fabricación y obtienes producto en serie.

Y aquí es donde está la trampa o el engaño: Si yo diseño y creo una pieza completamente a mano y luego busco una máquina que la “copie” ¿Esas copias son piezas artesanales? No señores, no lo son; por mucho que lo quieran maquillar. La pieza original es artesanal, la demás son industria. Aquí entran en juego máquinas como los tornos copiadores o parte de la técnica de microfusión en joyería. Porque en joyería, una cosa es tallar una pieza de cera a mano, recubrirla, fundirla hasta conseguir el negativo y rellenarlo de metal fundido (técnica de la cera perdida) y otra cosa es: rellenar un molde de cera, fundir dicha cera e inyectar metal fundido. ¡No sé si me explico!

Después están también los diseñadores gráficos que trabajan con corte láser, impresoras 3D,… ¿para vosotros es artesanía un colgante cortado a láser? solo se suelta de forma manual el material sobrante y se pone alguna anilla para poder unir las piezas. De un único archivo de ordenador se pueden hacer miles y millones de piezas iguales. Da mucho que pensar el asunto.

Y os preguntareis ¿pero tú, como artesana realizas todas tus joyas sólo con tus manos?

La respuesta es NO, utilizo herramientas manuales y máquinas que facilitan el trabajo, pero siempre son mis manos las que guían el resultado final.

Las seguetas, los buriles, los distintos alicates, las limas, las lijas… son herramientas manuales que la mano guía en todo momento consiguiendo plasmar en la joya el alma del orfebre.

También utilizo herramientas o maquinaria eléctrica que me facilitan el trabajo. El micromotor (o taladro de mesa) me permite hacer agujeros en el metal sin usar un berbiquí o un clavo. O acelerar el proceso de limado o lijado, pero siempre es la mano la que guía la máquina.
Lo mismo sucede con el estirado del hilo y la plancha, la laminadora es eléctrica, dispone de un motor que ejerce la fuerza suficientes para mover los rodillos, pero es la mano la que regula el calibre y manipula el metal.

Puedo contaros lo mismo de cada una de las herramientas eléctricas del taller, pero sería bastante tostón…

Mis colecciones son todas hechas a mano, joyas artesanales, auténtica joyería de autor. Y os surgirá otra duda:

Si es una colección ¿las joyas no son iguales?

Pues no, de hecho hago mucho énfasis en las descripciones de los productos, no hay dos iguales.

Si nos centramos en la Colección Filigranas, la más destacada de mi trabajo, el diseño de cada pieza es único, no realizo dos piezas iguales. Estarás comprando una joya de autor única que representará a una persona única, única como tú.

Si vamos a la colección Nuestros Bosques, sí que se realizan más cantidades de cada pieza, pero cada una de ellas es hecha a mano y aunque los procesos son los mismo: la plantilla para marcar la hoja, la forma de arrugarla o de pulirla… los resultados no son iguales, cada hoja es única, y aunque a simple vista parezca la misma pulsera no lo será nunca, esa es la esencia de mi trabajo.

En esta imagen os muestro que por el hecho de trabajar una colección y ser “la misma pieza”, las joyas que la componen no tienen que ser todas iguales, no es necesario crear moldes y mecanizar para conseguir una colección.

“Las colecciones pueden diseñarse siendo piezas únicas y artesanales. Así se diseñan en Carla Alfaia, donde cada pieza guarda un poquito de mí, un poquito de mi alma , un poquito de amor.”

Podríais pensar que de esta forma los artesanos estamos muy limitados en cuanto a producción, en que parece que tenemos siempre poco producto elaborado, que competir con lo industrial es mucho más complicado cuando decidimos no industrializar ninguno de nuestro procesos, que sus tiempo son mucho más lentos y menos beneficiosos. Y todo eso quizás sea verdad pero… no sólo compras un objeto, apoyas el proyecto de un artesano lleno de ilusión, te llevas una pieza realizada con mimo y cargada de mucho amor, elaborada cerca de ti, donde los impuestos son declarados en tu territorio… Adquieres algo único y apoyas al pequeño comercio local.

“El día que tenga que mecanizar mi trabajo, echaré el cierre a mi pequeño taller artesano, esta aventura morirá.”

Cuando decides mecanizar, el diseño de piezas personales desaparece, el contacto con vosotros ya no existe. Se esfuma.

Las impresoras 3D, los equipos de microfusión, el corte laser… y muchas máquinas más hacen posible crear, de forma sencilla, casi todo lo que queramos. Pero, para mi, la esencia, el alma de las piezas, deja de existir.

“Yo produzco lo que mis manos, mi corazón y mi creatividad me permiten producir.”

No necesito maquinaria que me permita exportar y me impida el contacto directo con vosotros. Lo que más disfruto de mi trabajo es el contacto con las personas, el crear algo único para ellas, el conocerlas, el acompañarlas en cierta manera en un día especial.

Me encanta plasmar vuestros sentimientos en una pieza. A veces es el amor hacia otra persona “las pedidas de mano me encantan”. Otras veces es buscar la forma de plasmar el amor por el ser querido que ya no está. En ocasiones, y no menos importante, el amor hacia uno mismo…

“Lo importante es que cada pieza esté diseñada y realizada con amor, para que su esencia nunca muera.”

Y tú ¿Te atreves a que diseñemos juntos esa pieza especial? ¿Hablamos?

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