Todo metal noble es extraído de las rocas y de los minerales. Es un tesoro natural que el planeta guarda en su interior. Pero no es un tesoro fácil de conseguir. Por todos es sabido que las prácticas de minería  casi en su totalidad no son ni éticas ni sostenibles, y mucho menos, la explotación de minas ilegales. Todas los metales ( paladio, oro, plata …) empleados en joyería en algún momento han sigo extraídos de forma, seguramente, poco respetuosa:  ni con el hombre, ni con el planeta. Esto, a estas alturas,  no debería de sorprendernos. Detrás de los metales y piedras preciosas hay una gran contaminación ambiental y explotación humana. Por eso, los pequeños artesanos, a pesar de ser los joyeros con menos huella ecológica,  debemos de tomar conciencia, informarnos y cambiar la forma de seguir creando. 

Por suerte, a día de hoy, todos estos metales usados en joyería son recuperable, reciclables, recuperados y reciclados. Y su uso es inevitable, pues, por ejemplo, la plata está presente en electrodomésticos, móviles, equipos informáticos, automoción…

No debemos olvidar que a día de hoy las minas dedicadas a la extracción del metal y a las piedras preciosas siguen existiendo. Evidentemente, es una gran fuente de dinero, es una gran inversión en bolsa, al igual que el petróleo. 

Todos los metales usados en joyería son recuperable, reciclables, recuperados y reciclados.

Esto es algo que personalmente me preocupa,  pues no estoy dispuesta a usar plata recién arrebatada de nuestro planeta, contaminando ríos, deforestando bosques… y por supuesto, explotando manos inocentes.  Para mí recuperar y  reciclar estos maravillosos tesoros de una forma responsable me parece un tributo a nuestro planeta. Un homenaje,  al igual que recogemos caracolas, conchas, cristales o pequeñas piedritas de la playa o introducimos en nuestro hogar elementos naturales como ramas, fósiles, plantas vivas o flores secas. 

“No quiero contribuir a la destrucción de nuestro planeta arrebatándole sus tesoros ni tampoco continuar con la explotación de manos inocentes"

Esta preocupación me llevó a contactar con mi centro de recuperación de metales y distribuidor de materia prima. Porque para ser lo más sostenible posible hay que empezar por saber de donde procede nuestra materia prima. Y efectivamente, la plata con la que elabora mis joyas es reciclada y recuperada: joyas, bandejas, cuberterías, electrónica, radiografías antiguas… Tratadas de forma adecuada para depurar los diferentes metales. Trabajo con la garantía de una  empresa autorizada para la gestión y transporte de residuos peligrosos.

“Todas mis piezas son creadas con plata recuperada y reciclada”

Carla Alfaia, como ya sabéis, es un taller pequeñito ubicado en la ciudad de A Coruña. Aquí diseño y elaboro todas mis piezas de joyería, desde la primera idea hasta el empaquetado final, sin intervención de terceros. Por lo tanto, sabiendo de donde procede la materia prima, el resto del proceso lo tengo totalmente bajo control, sé como se produce cada pieza que sale de mis manos y como se tratan y desechan los productos necesarios para su elaboración.

Por lo tanto, se trata de una firma de artesanía donde la producción es muy pequeña, las joyas son producto de proximidad, de elaboración nacional bajo unas condiciones laborales justas, sin explotación infantil, y con una mujer al frente en un oficio tradicionalmente de hombres. 

Una mujer al frente de un oficio tradicionalmente masculino.

En el taller se reciclan los recortes y virutas sobrantes de las piezas terminadas haciendo fundición y volviendo a empezar el proceso. Además, siempre que es posible, huyo de los productos nocivos y busco alternativas más sostenibles para el planeta y más saludables para mí. No debemos de olvidar que a pesar de desechar esos residuos adecuadamente yo estoy en continuo contacto con ellos, bien por contacto directo con mi piel, o respirando todas las substancias nocivas volátiles. Por eso, trabajo con equipo de protección cuando es necesario (delantal, guantes, gafas, mascarilla) y con el taller bien ventilado. 

Por último, el empaquetado de las alhajas lo hago en cajas de cartón de fabricación nacional,  o en saquitos de tela, envueltas en papel de seda, y cerradas siempre que es posible, con flores y hojas naturales y una fina cuerda de yute.  Mi packaging es diferente, personal,  bonito y , lo más importante, sostenible. 

“Un packaging diferente, original y sostenible”

La situación actual debida a la pandemia ha aumentado las ventas online, con sus respectivos envíos. En los envíos, la huella ecológica se escapa un poco de mis manos, pero siempre trato de hacer los paquetes con materiales reciclables y envíos a través de grandes empresas como Correos, donde las entregas ven reducida su huella debido al gran volumen de ellas que tienen. Porque no es lo mismo llevar un paquete a una pequeña aldea de Galicia, que tener que entregar cinco. Además, los envíos salen agrupados de mi taller para reducir todo lo posible la contaminación generada por el transporte. 

Así, con pequeños gestos, trato de generar el menor impacto posible en nuestro planeta y de que vuestras joyas seas elaboradas de forma justa, donde los derechos laborales existen, reduciendo riesgos para la salud y potenciando el desarrollo económico de nuestro país.

Cada pequeño cambio cuenta para reducir nuestra huella ecológica.

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